Miércoles de ceniza
Las cosas de mi casa se quedan este sábado
y el viernes
ya casi existirán,
ya casi
lo que fue la repisa, los muebles del lavabo
dejarán su presencia en mi mente.
Y me avengo con todo lo que toca mi mano,
con la corporeidad de una cuchara
y la simpleza mágica del suelo.
Los reúno, les leo algún poema en alto
poema diminuto a su grandeza.
Qué les voy a decir…
si ya saben del curso
de la vida
en mi cuerpo,
del tacto de los gatos,
de Camila,
de esta porfía dulce como el zumo.
Dame un abrazo, puerta,
por tu sonrisa entraron tantas veces
aquellos que he querido.
Y prepárame, ducha,
para andar por la vida,
desnuda,
como en ti.
Qué deciros, ventanas,
tanta luz, tanto cielo nos une.
No puedo despedirme.
No calléis este día, hablad por mí, hablad.

















